Introducción a Matria
Me llamo Ivani y vengo de un mundo en donde la mujeres dirigen de forma natural y los hombres somos naturalmente dirigidos por ellas. Nací en una Matria en donde la madre es la cabeza y sus hijas son las que aprenden de ella para ser en un futuro cabezas de su propia matria, mientras que sus hijos son preparados para ejercer el papel de consortes y de padres. Una matria que en vuestro mundo recibe el nombre de familia, y que como en vuestro mundo, son el núcleo fundamental de nuestra sociedad que vosotros llamaríais matriarcado y que nosotros llamamos ginarquía.
Mi Matria no era muy distinta al resto de Matrias con sus características comunes y diferencias. Mi madre era muy amorosa con mi padre y con mis hermanas y hermanos. Ejercía su autoridad con disciplina y justicia como lo había aprendido de mi abuela que también formó su propia Matria, que ascendía y descendía en línea matrilineal y que nunca acababa. Llegué a conocer a mi bisabuela que tenía el papel de Matriarca que le correspondía por ser la mujer más anciana de la Gina, que así se llama al conjunto de matrias existentes desde la mujer más anciana hasta la mujer más joven en el árbol genealógico, así que mi madre, cuando muera mi abuela será cabeza de la Gina hasta que muera y sea sucedida por la que le preceda en edad, mi hermana mayor y por supuesto el resto de mis hermanas porque cada una será también cabeza de su propia Gina.
Una mujer nunca se separará de su Gina original porque formará su propia matria que será receptora de su generación anterior y depositaria de su generación posterior, mientras que un hombre pertenecerá en su vida a dos Ginas y dos Matrias, la Gina y Matria en la que ha nacido y la Gina en la que entrará cuando se convierta en consorte de una mujer con la que formar una Matria. Recuerdo a mis tíos y primos que estaban casados con mis tías y primas lo que me contaban de sus Matrias y Ginas originales y así me hice a la idea de que yo haría lo mismo cuando me convirtiera en consorte y conociese a los miembros de mi nueva Gina.
Vine al mundo siendo el cuarto de seis hermanos, tres hombres y tres mujeres. Ania, Ferno, Katia, Ivani (yo), Lune y Petro. Mi madre trabajaba en la banca, era como decía muy amorosa pero estricta, aunque justa a la hora de castigarnos cuando mis hermanos y yo cometíamos alguna trastada, era muy racional y controladora, con una capacidad organizadora deslumbrante a la hora de ordenar lo que debíamos hacer cada uno para que nuestras hermanas estuvieran bien atendidas, y eso que ellas nos tenían bien a raya, incluso la pequeña Lune nos ponía en su sitio y conseguía hacer sonrojar a Ferno que le sacaba 8 años.
Recuerdo cuando íbamos a casa de nuestra abuela cada domingo, al que iban también las hermanas de mi madre y podíamos jugar con el resto de primas y primos, el ritual de que todos los varones teníamos que besarle sus pies como señal de respeto y aprendizaje, era el momento en el que nuestra abuela a los primos y a mis hermanos abroncaba o nos felicitaba según cada uno se hubiese portado, siempre me decía "ay Ivani, si eres así de entregado besando mis pies, te aseguro que te ganarás el favor de la madre y la abuela de la mujer con la que te conviertas en su consorte", porque así era, ya que cuando te convertías en consorte irías el resto de tus días a la casa de la abuela de tu mujer, formarías parte de esa Gina y alguna vez podrías visitar a tu madre, pero muy raramente al resto de tus hermanas, así que irremediablemente nacías en una Matria y morías en otra.
Mi abuelo, mis tíos y mi padre, siempre estaban en su lugar, muy devotos de sus señoras como solían coincidir en decir, siempre querían mostramos ejemplo de cómo debíamos servir y atender a las mujeres de la Gina y por supuesto de la Matria. Mi padre era muy devoto de mi madre, abnegado y entregado, parecía que esperaba con ansia las horas que trabajaba como ayudante de la pediatra en el ambulatorio que parecía que no tuviera otra razón de ser, pero exageraba en mi apreciación, porque cuando me inicié en mi nueva Matria simplemente hice lo que se esperaba de mi y que era lo mismo que se esperaba que hiciera mi padre. No eran extrañas las reprimendas y castigos colectivos que nos hacían a mis hermanos, mis primos y a mi en aquellas visitas, como no lo eran el resto de la semana en la Matria, y es que en nuestro mundo es imposible que un hombre no haya pasado por la paleta de cualquier mujer de su Gina.
Vine al mundo siendo el cuarto de seis hermanos, tres hombres y tres mujeres. Ania, Ferno, Katia, Ivani (yo), Lune y Petro. Mi madre trabajaba en la banca, era como decía muy amorosa pero estricta, aunque justa a la hora de castigarnos cuando mis hermanos y yo cometíamos alguna trastada, era muy racional y controladora, con una capacidad organizadora deslumbrante a la hora de ordenar lo que debíamos hacer cada uno para que nuestras hermanas estuvieran bien atendidas, y eso que ellas nos tenían bien a raya, incluso la pequeña Lune nos ponía en su sitio y conseguía hacer sonrojar a Ferno que le sacaba 8 años.
Recuerdo cuando íbamos a casa de nuestra abuela cada domingo, al que iban también las hermanas de mi madre y podíamos jugar con el resto de primas y primos, el ritual de que todos los varones teníamos que besarle sus pies como señal de respeto y aprendizaje, era el momento en el que nuestra abuela a los primos y a mis hermanos abroncaba o nos felicitaba según cada uno se hubiese portado, siempre me decía "ay Ivani, si eres así de entregado besando mis pies, te aseguro que te ganarás el favor de la madre y la abuela de la mujer con la que te conviertas en su consorte", porque así era, ya que cuando te convertías en consorte irías el resto de tus días a la casa de la abuela de tu mujer, formarías parte de esa Gina y alguna vez podrías visitar a tu madre, pero muy raramente al resto de tus hermanas, así que irremediablemente nacías en una Matria y morías en otra.
Mi abuelo, mis tíos y mi padre, siempre estaban en su lugar, muy devotos de sus señoras como solían coincidir en decir, siempre querían mostramos ejemplo de cómo debíamos servir y atender a las mujeres de la Gina y por supuesto de la Matria. Mi padre era muy devoto de mi madre, abnegado y entregado, parecía que esperaba con ansia las horas que trabajaba como ayudante de la pediatra en el ambulatorio que parecía que no tuviera otra razón de ser, pero exageraba en mi apreciación, porque cuando me inicié en mi nueva Matria simplemente hice lo que se esperaba de mi y que era lo mismo que se esperaba que hiciera mi padre. No eran extrañas las reprimendas y castigos colectivos que nos hacían a mis hermanos, mis primos y a mi en aquellas visitas, como no lo eran el resto de la semana en la Matria, y es que en nuestro mundo es imposible que un hombre no haya pasado por la paleta de cualquier mujer de su Gina.
Mi infancia y mi adolescencia estuvo marcada por lo que aprendí de mi madre y mis hermanas, del ejemplo que vi en mi padre y mis hermanos y de lo que me formé en la escuela, pero que para siempre se me quedó grabado en tres palabras que todo hombre recibe a lo largo de sus vida, en tres principios sagrados de obligado cumplimiento por parte de un hombre desde que nace hasta que muere, que son el principio de sumisión, principio de obediencia y principio de inferioridad, que mi madre y mis maestras de la escuela llamaban SOI y que a mi y a mis hermanos nos hicieron cumplir fielmente y hasta decirlo en voz alta siempre que nos lo mandaran, "soy sumiso a la mujer, soy obediente a la mujer, soy inferior a la mujer".
Mis hermanas desde muy pronto eran alentadas por mi madre a dirigir a sus hermanos y a interiorizar otros tres principios que en la escuela también recibían en las lecciones de historia que aprendían y de cómo la sociedad éramos todos una Gina en la que la mujer estaba a la cabeza, ejercía el poder en todos los ámbitos de la sociedad y era la líder a la que todo hombre debía estar dispuesto a servir, tres principios que asimilaban de forma natural, principio de Dominio, principio de Autoridad y principio de Superioridad, que llamaban DAS y que mis hermanas aprendieron a ejercerlo de modo absoluto en todas sus facetas, "domino al hombre, tengo autoridad sobre el hombre, soy superior al hombre".
Así, con estos tres sencillos principios, se marca la base por la que las mujeres y los hombres vivimos nuestras vidas públicas y privadas en total armonía y que os contaré con todo lujo de detalles. Os describiré cómo era la convivencia en la Matria y Gina en la que nací y crecí, los rituales y celebraciones que se hacían, mi educación y formación en la escuela, cómo conocí a la mujer con la que yo sería su consorte e iniciaría como servidor de mi nueva Matria y convivencia en mi nueva Gina, el tipo de matrimonio muy distinta a la que tenéis vosotros en vuestro mundo, y los trabajos que tuve y mi vida de esfuerzo, felicidad y servicio a la mujer.
Si la Matria y la Gina es el núcleo fundamental de la sociedad, la Ginarquía es el núcleo por excelencia que rige la sociedad ginárquica con sus múltiples funciones, y por el que la Ginarquía gobierna a toda la humanidad y es liderada por la mujer desde tiempos inmemoriales. Desde las comunidades hasta la Sororidad internacional forman un conjunto de instituciones de gobierno que dirigen la economía, cultura, industria, comercio y bienestar, etc, etc, de toda la sociedad, y que a su vez engloba a las diversas corrientes de gobierno ginárquicas que conforman la Ginarquía y que se encuadran en cinco corrientes: integristas, conservadoras, libertarias, progresistas y radicales, siendo cada una de esas corrientes los distintos tipos de gobierno que puedes encontrar en mi mundo, aunque la mayoría de Estados suelen ser plurales y albergar a las cinco corrientes que están representadas en las asambleas.
No es el tipo de Estados y gobiernos que hay en vuestro mundo, tiene su complejidad pero su mecanismo fácil de entender, y es que a pesar de las diferencias que en vuestro mundo os lastran y causan guerras, en nuestro mundo la pluralidad es el sostén que demuestra la vitalidad de nuestro sistema ginárquico, la diversidad que remarca la unidad de toda la humanidad en una sola Gina gobernada por las mujeres desde las Matrias hasta el gobierno mundial. Las clases sociales como las que rigen en vuestro mundo no existen, pues cada corriente da satisfacción a toda la sociedad ginárquica, aunque puede decirse que hay clases y niveles que si bien no indican una escala jerárquica, si muestra la funcionalidad socioeconómica que hay en nuestro mundo.
Las mujeres siempre han tenido los puestos de gobierno y todo puesto directivo ha estado siempre ocupado por una mujer, desde la jefa de una comuna laboral hasta la Secretaria Jefe de la Sororidad Internacional Ginárquica. Para cualquier organización incluso de una pequeña comunidad rural o vecinal han sido siempre ellas las que han ejercido el voto a partir de los 18 años y los hombres hemos podido votar cuando nos hemos convertido en consortes, y que como buenos ciudadanos realizamos con el cumplimiento del principio de obediencia, o sea votar a lo que diga nuestra mujer.
Os explicaré cómo funciona nuestra sociedad, los tipos de gobierno y ginarquías que hay, los derechos y privilegios de las ciudadanas y los deberes y obligaciones de los ciudadanos, cómo se decide, ejecuta y se legisla las leyes, el tipo de justicia que existe y los tipos de castigos que se hacen por el tipo de infracción que se comete, desde las infracciones graves que incluyen azotamientos públicos y las leves que incluyen simples sanciones económicas o servicios temporales a la comunidad, y por supuesto un poco de historia que os ayude a comprender la cosmovisión de nuestro mundo.
La esclavitud lo dicta la mujer cuando así lo estima necesario, y no es una esclavitud como la entendéis en vuestro mundo, sino que es un honor que todo hombre recibe con agrado si no consigue convertirse en consorte, y en muchos casos el propio hombre toma la iniciativa de entregarse como esclavo cuando es consciente de que no puede cumplir su principal fin de ser consorte de una mujer para ayudarla a formar su propia Matria y asegurar su reproducción, descendencia y legado a las futuras generaciones. Realizará trabajos de diversos tipos, algunos muy duros y sacrificados y otros más ligeros y livianos, e incluso yo mismo tuve la oportunidad de trabajar codo con codo con algunos de ellos, un ejemplo de esfuerzo, constancia y perseverancia, y es que en nuestro mundo los hombres somos un bien muy preciado, tenemos un papel importante al servicio de la mujer que cada uno de nosotros nos esforzamos en conseguir, es lo que la sociedad nos demanda al igual que la sociedad demanda el liderazgo de las mujeres.
El principio de todo es la mujer, la originadora de vida, generadora de armonía y bienestar, y sólo existe una religión, si es que se le puede llamar religión si lo comparamos con lo que en vuestro mundo se entiende como tal, pero lo que representa la mujer es sujeto y objeto de devoción, y muchas de las pautas de la vida cotidiana y social en nuestro mundo giran alrededor de esa devoción y servicio hacia la mujer, y de ahí que los principios para los hombres y para las mujeres sean sagrados y asumidos como principios naturales e inmutables. Las mujer es dueña del hombre porque la naturaleza así lo dicta, el mundo es femenino, lo masculino está al servicio de lo femenino, como decía una de mis maestras "la fuerza del hombre al servicio de la mujer", y por eso el trabajo del hombre, por pequeño que sea, es subordinado por y para la mujer.
Ahora sí, os pido por favor que me dejéis descansar, he tenido un viaje muy largo y os prometo que os lo contaré todo.
Si la Matria y la Gina es el núcleo fundamental de la sociedad, la Ginarquía es el núcleo por excelencia que rige la sociedad ginárquica con sus múltiples funciones, y por el que la Ginarquía gobierna a toda la humanidad y es liderada por la mujer desde tiempos inmemoriales. Desde las comunidades hasta la Sororidad internacional forman un conjunto de instituciones de gobierno que dirigen la economía, cultura, industria, comercio y bienestar, etc, etc, de toda la sociedad, y que a su vez engloba a las diversas corrientes de gobierno ginárquicas que conforman la Ginarquía y que se encuadran en cinco corrientes: integristas, conservadoras, libertarias, progresistas y radicales, siendo cada una de esas corrientes los distintos tipos de gobierno que puedes encontrar en mi mundo, aunque la mayoría de Estados suelen ser plurales y albergar a las cinco corrientes que están representadas en las asambleas.
No es el tipo de Estados y gobiernos que hay en vuestro mundo, tiene su complejidad pero su mecanismo fácil de entender, y es que a pesar de las diferencias que en vuestro mundo os lastran y causan guerras, en nuestro mundo la pluralidad es el sostén que demuestra la vitalidad de nuestro sistema ginárquico, la diversidad que remarca la unidad de toda la humanidad en una sola Gina gobernada por las mujeres desde las Matrias hasta el gobierno mundial. Las clases sociales como las que rigen en vuestro mundo no existen, pues cada corriente da satisfacción a toda la sociedad ginárquica, aunque puede decirse que hay clases y niveles que si bien no indican una escala jerárquica, si muestra la funcionalidad socioeconómica que hay en nuestro mundo.
Las mujeres siempre han tenido los puestos de gobierno y todo puesto directivo ha estado siempre ocupado por una mujer, desde la jefa de una comuna laboral hasta la Secretaria Jefe de la Sororidad Internacional Ginárquica. Para cualquier organización incluso de una pequeña comunidad rural o vecinal han sido siempre ellas las que han ejercido el voto a partir de los 18 años y los hombres hemos podido votar cuando nos hemos convertido en consortes, y que como buenos ciudadanos realizamos con el cumplimiento del principio de obediencia, o sea votar a lo que diga nuestra mujer.
Os explicaré cómo funciona nuestra sociedad, los tipos de gobierno y ginarquías que hay, los derechos y privilegios de las ciudadanas y los deberes y obligaciones de los ciudadanos, cómo se decide, ejecuta y se legisla las leyes, el tipo de justicia que existe y los tipos de castigos que se hacen por el tipo de infracción que se comete, desde las infracciones graves que incluyen azotamientos públicos y las leves que incluyen simples sanciones económicas o servicios temporales a la comunidad, y por supuesto un poco de historia que os ayude a comprender la cosmovisión de nuestro mundo.
La esclavitud lo dicta la mujer cuando así lo estima necesario, y no es una esclavitud como la entendéis en vuestro mundo, sino que es un honor que todo hombre recibe con agrado si no consigue convertirse en consorte, y en muchos casos el propio hombre toma la iniciativa de entregarse como esclavo cuando es consciente de que no puede cumplir su principal fin de ser consorte de una mujer para ayudarla a formar su propia Matria y asegurar su reproducción, descendencia y legado a las futuras generaciones. Realizará trabajos de diversos tipos, algunos muy duros y sacrificados y otros más ligeros y livianos, e incluso yo mismo tuve la oportunidad de trabajar codo con codo con algunos de ellos, un ejemplo de esfuerzo, constancia y perseverancia, y es que en nuestro mundo los hombres somos un bien muy preciado, tenemos un papel importante al servicio de la mujer que cada uno de nosotros nos esforzamos en conseguir, es lo que la sociedad nos demanda al igual que la sociedad demanda el liderazgo de las mujeres.
El principio de todo es la mujer, la originadora de vida, generadora de armonía y bienestar, y sólo existe una religión, si es que se le puede llamar religión si lo comparamos con lo que en vuestro mundo se entiende como tal, pero lo que representa la mujer es sujeto y objeto de devoción, y muchas de las pautas de la vida cotidiana y social en nuestro mundo giran alrededor de esa devoción y servicio hacia la mujer, y de ahí que los principios para los hombres y para las mujeres sean sagrados y asumidos como principios naturales e inmutables. Las mujer es dueña del hombre porque la naturaleza así lo dicta, el mundo es femenino, lo masculino está al servicio de lo femenino, como decía una de mis maestras "la fuerza del hombre al servicio de la mujer", y por eso el trabajo del hombre, por pequeño que sea, es subordinado por y para la mujer.
Ahora sí, os pido por favor que me dejéis descansar, he tenido un viaje muy largo y os prometo que os lo contaré todo.
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