Hasta que finalmente sonó


Hace unos días le revelé a mi amiga de confianza mis inclinaciones sumisas, que me idea era ser sometido y estar a cargo de una mujer dominante, por lo que temeroso de su reacción me dijo que no debía avergonzarme, que era normal tener esas fantasías.

Unos días después mi amiga me dijo que si me animaba a ir a una fiesta que celebraba en su casa y yo me animé a ir sin ningún atisbo de lo que me esperaba.

Llego a su casa y veo que hay cinco chicas, entre ellas mi amiga, y yo a dos de ellas las conocía, porque eran del equipo del volley ball en el que mi amiga jugaba y me imaginé que las que no conocía lo serian también.

Mi amiga Carmen hace los honores, hola Juan, ya conoces a Laura y a Marta, pero te presento a Susana y Cristina, y yo respondo que encantado y saludo a todas.

Todas ellas eran fuertes, muy deportistas todas ellas, la mayoría más altas que yo excepto mi amiga Carmen que era de mi altura, y puedo asegurar que esos cuerpos mostraban más poderío y feminidad que lo que cualquier hombre pudiera imaginar.

Yo entre nervioso y excitado tomo asiento con ellas y empezamos a charlar, y es que las cervezas y la buena conversación van entrando en calor, hasta que una de ellas le dice a mi amiga que "ya va siendo hora de hacerle un obsequio a Juan" y todas se empiezan a reír.

Ya algo sorprendido no sé qué pensar y mi amiga me dice, "mira Juan, quiero que confíes en mí y te aseguro que nunca olvidarás este día y lo bien que te lo pasaste", yo asentí y le dije que vale, "bien así me gusta, te tienes que dejar atar y vendar los ojos" a lo que asentí ciegamente porque realmente confiaba en mi amiga y no pensaba que pasaría lo que pasó después.

Estoy un rato atado y vendados los ojos mientras las escucho cuchichear e intuir que se estaban poniendo algo y me intrigaba el qué, pero rápidamente lo descubriría.

Me quitaron la venda y allí estaban las cinco con un arnés con su correspondiente strapon cada una, con una sonrisa pícara que me quitó el sentido y más al ver los miembros que presuntamente intuía para qué lo usarían.

"Pues nada Juan, hoy vas a cumplir la fantasía que me dijiste, pero en tu mano está si deseas seguirla o no, si no lo deseas seguiremos como antes hablando y siguiendo normal, pero si lo deseas solo tienes que decirnos que sí y empezaremos la diversión, te haremos un gang-bang, nos la chuparas bien a cada una y te asegurarás que nos queden bien lubricadas para que te penetremos más fácilmente, "¿Qué dices, estás de acuerdo?"-"si, por supuesto" dije yo.

Así cada una empezó a follarme la boca, al principio lo hacían suavemente pero poco a poco se fueron animando y turnándose rápidamente, había un momento que me daban arcadas pero hacían una pausa y luego seguían mientras me decían cosas picantes y atrevidas, "vamos pequeño, no te eches atrás eh" "lo estás haciendo muy bien, se ve que tienes práctica" "¿Te gusta?" Y yo a todo asentía como podía pero lo estaba disfrutando y ellas lo veían y sabían, me desataron y me ordenaron que mientras la chupaba que masturbase con cada mano otras dos strapons.

Pero llegó el momento de la verdad y empezaron a follarme el culo, al principio me dolía pero ya una vez dentro bombeaba que daba gusto y cada uno daba buen uso de mi mientras yo se la chupaba a otra, mi placer era infinito, ellas me daban bien duro, unas walkirias penetrando a un hombre bajito como yo, todo su poder femenino lo sentía en todo su esplendor y ya cuando la última me estaba penetrando me masturbó y tuve uno de los mayores orgasmos que nunca pude imaginar.

Pero la cosa no acabó ahí, llegó el momento del bukkake como me dijo una de ellas para mi sorpresa, "ahora Juan, nos toca a nosotras tener un orgasmo" me tumbaron en un camastro y cada una me hizo un facesitting bestial, y yo no podía casi respirar con esos glúteos y muslos que me acorralaban y atrapaban mi cara, pero lo mejor estuvo por llegar cuando una de ellas me preguntó "¿Sabes lo que es el squirting?, Porque estabas muy sorprendido cuando te hemos dicho lo del bukkake" yo respondí "la verdad es que sí, no tengo ni idea de lo que es" a lo que todas me respondieron "pues ahora lo sabrás" y así cada una se fue corriendo en mi cara y yo tragándome todos sus flujos hasta que la última se hubo corrido.

Yo acabé extasiado, me llevaron al baño, me lavé y cuando salí del baño y fui al salón, ellas ya estaban vestidas para irse, mi amiga Carmen me dijo, "que bueno Juan, te has portado como un jabato, te importa recoger todo y cerrar después? Nosotras hemos quedado con el resto del equipo y solo es noche de chicas, sino te venías con nosotras, jijijiji" yo dije que no pasaba nada que creo que ya era suficiente a lo que ellas se rieron.

Llego el momento de despedirnos, cada una me dio un achuchón y un beso muy fuerte, y de repente sonó un riiiiiing riiiiiing riiiiiing, eran las seis y media de la mañana y me tenía que ir a trabajar.

Fin.


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